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Análisis - Perú

La banda ancha en el Perú: ¿hacia dónde vamos?

“Las acciones tomadas se han limitado a desarrollar principalmente una de las caras de la moneda, la oferta de servicios. La demanda de los servicios está relacionada a las habilidades de la población, y si bien existen iniciativas públicas y privadas aisladas, sería sumamente importante contar con un plan masivo de alfabetización digital”.

 

Carlos Valdez Velásquez-López*/ Perú, junio 2015

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Desde el año 2014 se viene ejecutando en el Perú un importante proyecto de infraestructura de telecomunicaciones de banda ancha denominado Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO), el cual fue entregado en concesión a la empresa Azteca Telecomunicaciones. Mediante dicho proyecto, se integrará a 180 capitales de provincia del Perú con redes de fibra óptica, a partir del cual se integrará también a todos los distritos del país. En este último caso, ya se han iniciado los proyectos a nivel de las regiones, habiéndose otorgado las concesiones para Ayacucho, Apurímac, Huancavelica a Gilat To Home (GTH) y para Lambayeque a Telefónica.  Sin duda alguna, es un proyecto que todo peruano debe apoyar y que definitivamente contribuirá al desarrollo socio económico, posibilitando el progreso y la mejora del bienestar en general.

No obstante, es importante tener presente que si bien el Perú necesita la infraestructura de banda ancha, pues sin ésta no es posible llevar a cabo aplicaciones de telemedicina, teleducación, gobierno electrónico, comercio electrónico, etc., ello constituye solamente una cara de la moneda, pues su disponibilidad contribuirá a la mejora de la oferta de servicios. Sin embargo, la otra cara de la moneda igualmente importante, es la demanda de estos servicios de banda ancha[1]. Cabe señalar que la noción tradicional acerca del término banda ancha había estado asociada a aspectos técnicos tales como la capacidad de las redes y la velocidad de descarga de información en la Internet. Para la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la banda ancha debe ser considerada como infraestructura nacional básica, al igual que las de energía, de transporte, y de agua. De otro lado, para el Banco Mundial, el concepto de banda ancha ha evolucionado, pasando de ser considerado originalmente como un tema referido a características técnicas de las redes, para convertirse en un ecosistema en el que intervienen las redes, los servicios que pueden prestarse, las aplicaciones, y por último los usuarios. Es decir, el concepto actual involucra tanto a la oferta como también a la demanda, y por lo tanto, las estrategias para desarrollar la banda ancha deben tomar en cuenta ambos aspectos. Por otro lado, existe una relación directa entre utilización de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) y la demanda por servicios de banda ancha. Si bien el uso intensivo de las TIC está condicionado a la existencia de infraestructura de banda ancha, ello también depende de cuan aptos nos encontramos para poderlas utilizar, tanto a nivel individual, a nivel de las empresas, y a nivel del gobierno. Por lo tanto, es importante conocer nuestro grado de utilización en función de la aptitud en cada uno de dichos niveles, a fin de elaborar propuestas de mejora que conlleven a una mayor utilización de las TIC y en consecuencia a una mayor demanda de los servicios de banda ancha. A continuación se muestra como ejemplo un gráfico basado en las cifras publicadas por el World Economic Forum (WEF 2015), correspondientes a los componentes de utilización (usage) y de aptitud (readiness) de las TIC, el primero de los cuales se desagrega en los pilares: individual, empresas y gobierno. El componente de aptitud depende de la infraestructura de TIC de un país así como de la infraestructura que es importante para el desarrollo de las TIC, asimismo es una función de la asequibilidad a los servicios móviles y al Internet, y por último depende de las habilidades de la población para hacer un uso efectivo de las TIC mediante la educación. El componente de utilización  evalúa el grado de adopción de las TIC por parte de los principales constituyentes (stakeholders) de la sociedad, es decir, los individuos, las empresas y el gobierno. Teniendo en cuenta que el grado de utilización depende de la aptitud, en la Figura 1 se muestra un gráfico que evidencia que a nivel de individuos los países con mayor aptitud utilizan en mayor grado las TIC.

Es así que los países que utilizan más las TIC (Finlandia, Suecia y Singapur), son a su vez los países que tienen el mayor nivel de aptitud. Por el contrario, en la región sudamericana Chile (puesto 37) y Uruguay (puesto 38) tienen una clara ventaja seguidos de Colombia (puesto 59) y Brasil (puesto 60), estando más abajo Argentina (puesto 76), siendo que el Perú ocupa el puesto 91 de un total de 143 países evaluados. Ello revela una preocupante situación que no es nueva y que debería merecer la atención por parte de las altas autoridades del gobierno, pues al parecer por las políticas vigentes[2] y los proyectos como el de la RDNFO, las acciones tomadas se han limitado a desarrollar principalmente una de las caras de la moneda, la oferta de servicios. La demanda de los servicios está relacionada a las habilidades de la población, y si bien existen iniciativas públicas y privadas aisladas, sería sumamente importante contar con un plan masivo de alfabetización digital, tal como se ha hecho en otros países como Colombia, con el Programa Ciudadano Digital. De la experiencia internacional se sabe que la adopción de políticas integrales en materia de banda ancha y TIC, están íntimamente ligadas con la sensibilización y liderazgo de los más altos niveles del gobierno (desde el Presidente), tal como ha ocurrido en los países de la región antes señalados, lo que incluso ha significado una reforma de las instituciones del Estado a fin de insertar transversalmente las TIC en toda su estructura, lo que incluso ha determinado  la creación del Ministerio de TIC (MINTIC) en Colombia. Mientras tanto, en el Perú aún mantenemos el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), con una agenda muy grande de infraestructura de transportes que también es muy importante para el país, pero que por la misma razón debería separarse y evolucionar hacia la visión moderna que ha llevado a otros países a sacarnos mucha delantera en competitividad (según el WEF). De no ser así, es preocupante pensar que podríamos tener en los próximos años un elefante blanco con la RDFNO, con bajos niveles de demanda por los servicios de banda ancha que se pueden ofrecer sobre dicha red.

*Dr. Eng.

[1] Según las estadísticas del MTC, al segundo trimestre de 2014, la penetración de Internet fijo fue 5,52% y de Internet móvil 36,6%. http://www.mtc.gob.pe/comunicaciones/regulacion_internacional/estadistica_catastro/documentos/Información%20Estadística%20II-T-2014.pdf

[2] Ley de Banda Ancha N° 29904

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