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Análisis - Brasil

El uso del espectro de banda ancha en Brasil

“Para que avancemos en la agenda del uso del espectro para banda ancha en Brasil, además de la ampliación de la oferta de las tecnologías 3G y 4G, es necesario hacer inversiones en la calidad de estas conexiones. Para garantizar que los usuarios puedan experimentar la red en su totalidad, es necesario aportar seguridad jurídica a la instalación de redes libres. Finalmente, las ciudades digitales deben dejar de tener un carácter experimental y tornarse masivas.”

 

Luiz Perin Filho y Laura Tresca (*) / Brasil, abril 2015

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El acceso al Internet en Brasil, especialmente a la banda ancha, es todavía un desafío en el país. Según el TIC Domicilios de 2013, una publicación anual del Centro de Estudios sobre las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (CETIC.br), aproximadamente un 43% de los domicilios cuentan con acceso a la red en Brasil. En relación al tipo de conexión, un 22% tiene acceso móvil, mientras un 66% lo hace por banda ancha fija.

Hay un cronograma que prevé la extinción de la señal analógica de la TV abierta hasta 2018, y esto fomenta el debate sobre el uso del espectro para la inclusión digital. El acceso al Internet vía 3G es ofrecido en el país desde 2007 y en 2015 alcanza hasta un 92.1% de la población brasileña. A su vez, la tecnología 4G empezó a ser ofrecida en 2012 y corresponde a un 41.8% de la población. A pesar de que los números de la disponibilidad de la señal aparentemente son optimistas, Brasil está lejos de cumplir con los estándares internacionales. La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) recomienda que, en 2015, los países en desarrollo ofrezcan hasta 1.300 MHz para la banda ancha. Según el 4G Américas, Brasil provee 530 MHz de espectro, lo que equivale a menos de un 40% de la meta.

En septiembre de 2014, el gobierno brasileño subastó la banda de 700MHz y tres de las cuatro operadoras de telecomunicaciones del país ganaron los lotes nacionales de esta parte del espectro. La banda es utilizada hoy para la transmisión de la señal de televisión analógica y la subasta es parte del proceso de transición a la señal digital. El hecho de que la banda sea utilizada hoy para la señal analógica vuelve el proceso de asignación del espectro para su nueva utilización bastante caro, además de representar eventuales problemas de interferencia de señal para quienes utilizan la banda actualmente: las concesionarias de servicios de televisión. Las inversiones para la limpieza son altas y hay el riesgo de que los gastos sean transferidos a los consumidores a lo largo de los próximos años.

Históricamente, la calidad de la oferta de estos servicios de banda ancha, vía 3G y recientemente por 4G, es problemática en Brasil. Con el 3G, no solo hubo un retraso en el ofrecimiento pleno de esta tecnología, también hubo problemas por falta de inversión en infraestructura y falta de planeamiento, como por ejemplo con los problemas de la mala asignación y tamaño de las torres, que soportan un bajo número de aparatos conectados y viven en el límite de su capacidad. Hecho que puede explicar porque solamente un 22% de los domicilios optan por este tipo de conexión.

A pesar de los problemas, el gobierno indicó que busca avanzar en las cuestiones de desarrollo y de acceso al Internet durante la presentación hecha por el Ministro de las Comunicaciones, Ricardo Berzoini, en la Cámara de Diputados de Brasil. El ministro expuso en su plan, que para 2015 la tecnología 3G esté disponible en casi 5 mil ciudades –de un total de 5,570 municipios en el país– y el 4G en 1,142 localidades.

Aunque es bastante importante para los usuarios, se puede cuestionar si el número de conexiones por medio de aparatos móviles es de hecho efectivo para la inclusión digital y para la garantía del acceso al Internet. Una primera limitación a ser observada es que las tecnologías 3G o 4G son usadas en dispositivos móviles, que no garantizan la experiencia de navegación y utilización de diversas aplicaciones debido a su tamaño y a diferencias técnicas. Muchas veces, estos servicios son prestados por medio de planes con uso de datos limitado; esto puede significar que habrá corte del servicio o reducción de la velocidad de conexión cuando se termine el paquete de datos contratado. Otra situación se da cuando las operadoras ofrecen acceso promocional solamente a determinados servicios o aplicaciones, lo que efectivamente direcciona los usos que sus clientes hacen del Internet.

Una alternativa para la inclusión digital con la que se ha experimentado en algunas comunidades brasileñas –aunque todavía no de forma masiva– es el uso del espectro para la creación de redes libres. Se trata de una infraestructura de comunicación popular abierta, descentralizada y gestionada por sus propios usuarios.

Desde 2008 existe un permiso para que cualquier ciudadano pueda compartir la señal de Internet dentro de un radio de hasta 2km, dependiendo de la frecuencia que se usa (espectro de Wi-Fi 2.4 GHz o 5.8 GHz), sin fines de lucro. Sin embargo, actualmente, el reglamento hecho por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) no garantiza la seguridad jurídica para la creación de redes libres, toda vez que la Ley General de Telecomunicaciones (LGT) presenta de forma ambigua la cuestión de la restricción a compartir señal dentro de una misma edificación. Por la falta de definiciones de la Anatel, estas redes se vuelven un flanco débil de demandas por parte de los proveedores de Internet, debido a la desinformación presente en la sociedad y a la inseguridad jurídica.

De cualquier forma, el Ministerio de las Comunicaciones empezó a implementar el programa Ciudades Digitales, importante para el tema por garantizar la diseminación de información y la oferta de servicios públicos y privados en ciudades brasileñas. El programa fue creado en 2011 y cuenta con la instalación de puntos de acceso públicos para el uso libre y gratuito de la población en espacios de mucha circulación, como por ejemplo las plazas públicas. Además, también se ha propuesto que las redes en edificios públicos sean aprovechadas y compartidas, y que sea fomentada la creación de telecentros a la población. En el programa, están priorizadas las ciudades menores, toda vez que es en éstas que el desarrollo tecnológico de los servicios y de la gestión suele ser más desfasado.

Sin embargo, los problemas señalados aquí demuestran como el gobierno brasileño aún está por debajo de los objetivos propuestos en sus políticas públicas y, ahora, también por lo que fue previsto en los objetivos del Marco Civil del Internet. Vigente desde el 2014, la Ley reconoce el acceso al Internet como “esencial al ejercicio de la ciudadanía”. Este marco legal no regula el uso del espectro en Brasil para la oferta de banda ancha; no obstante, algunas cuestiones que involucran el tema están en la agenda de debate del proceso de reglamentación, como son: los planes de datos, “acceso gratuito” y la esencialidad del servicio de Internet.

En conclusión, para que avancemos en la agenda del uso del espectro para banda ancha en Brasil, además de la ampliación de la oferta de las tecnologías 3G y 4G, es necesario hacer inversiones en la calidad de estas conexiones. Para garantizar que los usuarios puedan experimentar la red en su totalidad, es necesario aportar seguridad jurídica a la instalación de redes libres. Finalmente, las ciudades digitales deben dejar de tener un carácter experimental y tornarse masivas. Solamente de esta forma Brasil logrará hacer un buen uso del espectro para la promoción de la inclusión digital.

(*) Programa de Derechos Digitales de ARTIGO 19 en Brasil

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