Estudio revela que las grandes plataformas no tienen claras prácticas para combatir la desinformación

Un estudio realizado por el Colectivo Intervozes, de Brasil, concluyó que las principales plataformas de redes sociales no tienen claras prácticas ni políticas para hacer frente a la circulación de fake news y otras formas de desinformación.

El documento titulado «Fake News: cómo las plataformas enfrentan la desinformación» analiza las prácticas adoptadas por Facebook, WhatsApp, Instagram, Twitter y YouTube a lo largo de los dos últimos años.  La investigación, cuyo resumen está disponible en línea, profundizó sobre los documentos internos de dichas plataformas, sus comunicaciones con los usuarios y la aplicación real y cotidiana de esos servicios.

En cuanto al período temporal, el estudio apuntó a las acciones tendientes a combatir la desinformación desde 2018, cuando el fenómeno ya era considerado un problema mundial, hasta mediados de 2020, contextualizado por la pandemia de Covid-19 y el inicio de las campañas electorales en municipios brasileños.

Los resultados de la investigación subrayan que ninguna de las plataformas analizadas definió un concepto de lo que es desinformación ni diseñó una política específica para combatirla. Sólo en las pautas o políticas de WhatsApp, YouTube y Twitter hay mención directa a la desinformación, de acuerdo al estudio.

De todos modos, Intervozes planteó que las cinco plataformas adoptaron medidas orientadas a problemas que afectan indirectamente la circulación de rumores, como la eliminación de cuentas no-auténticas y publicaciones de odio. «Muchas de las medidas que impactan en la circulación de rumores no se comunican como acciones contra la desinformación, como si las plataformas negaran este problema», dijo la portavoz de Intervozes, Helena Martins, en un artículo publicado por UOL Brasil.

«Presentan medidas en relación con el spam, la incitación al odio y otros tipos de contenido, pero no directamente sobre la desinformación, que en nuestra opinión es problemática. Tanto por la mala comunicación del problema como por la dificultad de acceder y analizar esa información», completó.

El estudio también remarca que las plataformas no son transparentes en cuanto a la moderación de contenidos. «Facebook, YouTube y Twitter determinan qué es lo que no puede circular. En algunos casos no existe la posibilidad de que los usuarios puedan recurrir o tengan derecho a responder la eliminación de esos contenidos. No hay un proceso de transparencia. Eso es muy problemático», apuntó Martins.

Asimismo, la portavoz de Intervozes señaló que las plataformas analizadas poseen mecanismos de contacto directo con sus usuarios, como el caso de las notificaciones, pero que por lo general no utilizan ese canal para comunicar novedades de esta índole.