Noruega exigirá notificación por retoques de imágenes publicitarias en redes sociales y medios

El Estado noruego ha introducido una nueva normativa, propuesta por el Ministerio de la Infancia y la Familia, que obligará a que las imágenes publicitarias o promocionales de cualquier tipo que hayan sido retocadas contengan una advertencia para el público. El objetivo es evitar que los estándares de belleza irreales se tomen como factibles, en un esfuerzo por frenar la dismorfia corporal en el país. 

La regulación se hizo mediante una enmienda a la Ley de Marketing aprobada por 75 votos a favor y 15 en contra, según informa The Guardian de Noruega. La expectativa es que el requisito de etiquetado informativo creará conciencia de que las imágenes corporales presentadas en publicidad son falsas, y quizá impida a los anunciantes y creadores retocar sus fotos, según el informativo. «Sin embargo, el ministerio reconoce que la ley puede ser difícil de aplicar, ya que no siempre es fácil saber cuándo se ha editado una imagen», señala el medio local.

La nueva normativa noruega no sólo se aplica a la edición de imágenes en las redes sociales, sino que también incluye las modificaciones de las fotos para la publicidad en periódicos y revistas. El reglamento prevé el aumento de las multas en caso de reincidencia, con la posibilidad de que los «casos extremos» puedan enfrentar prisión.

La nueva norma será aplicada no sólo a las imágenes en las que se editan o retocan los labios, la cintura y los músculos, sino también las creadas mediante un filtro, una herramienta cada vez más popular para publicar en las redes sociales y que, según algunas encuestas, ha provocado un aumento de la búsqueda de cirugía plástica, en especial entre jóvenes. 

El fenómeno, que afecta principalmente a los jóvenes que buscan parecerse a sus imágenes después de usar filtros, se ha ganado el apodo de «Dismorfia de Snapchat». El término fue acuñado por el médico estético Tijion Esho, fundador de las clínicas Esho de Londres y Newcastle. Se dio cuenta de que donde antes los pacientes traían fotos de famosos con su nariz o mandíbula ideal, ahora señalaban fotos editadas de ellos mismos, según informa The Guardian. Según Escho, la omnipresencia de las imágenes editadas puede generar expectativas poco realistas sobre el aspecto de las personas y rebajar la autoestima de quienes no utilizan estas herramientas. 

Las críticas sobre el efecto del uso masivo de filtros en las redes sociales llevaron a Instagram en octubre de 2019 a prohibir en la plataforma cualquier filtro que ilustre o promueva la cirugía estética, por temor a que esos filtros impacten en la salud mental de las personas, según recoge la BBC.

Una encuesta de 2017 llamada «¿Puede la gente identificar fotos originales y manipuladas de escenas del mundo real?» descubrió que la gente sólo reconocía las imágenes manipuladas en un 60% o 65% de las veces.