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Convergencia Digital – Tendencias Globales en Banda Ancha y Concentración de Medios de Radiodifusión

Mike Jensen*/Sudáfrica-Brasil, abril 2016.

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Los avances en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) tienen un enorme potencial para ofrecer un mejor acceso a la información y mayor libertad de expresión. Sin embargo, estos avances tecnológicos también están dando lugar a trastornos sin precedentes en la industria, además de la consolidación y la propiedad cruzada de las plataformas de medios electrónicos, construidas sobre la convergencia de los medios de televisión y banda ancha.

Las emisoras de televisión satelital y por cable se han convertido en proveedores de Internet; los canales de televisión tradicionales transmiten cada vez más a través de banda ancha, y los operadores de telefonía móvil son hoy día los guardianes del contenido «libre» para el público general, en particular para los estratos más pobres de  los países en vías de desarrollo. Junto con el proceso de  conversión de la radiodifusión analógica a la digital en curso, existe una creciente preocupación de que estas dinámicas del mercado amenacen con limitar el potencial de la diversidad de los medios de comunicación y un mayor acceso a la información.

La Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) recibió un fondo de las  Fundaciones para una Sociedad Abierta (OSF por sus siglas en inglés) para realizar investigación sobre estos temas y crear conciencia al respecto. La OSF tiene como objetivo fomentar respuestas de la sociedad civil local en América Latina a las problemáticas de los medios de comunicación digital, que hasta ahora han sido discutidas principalmente entre representantes de la industria y los gobiernos, y generalmente desde una perspectiva de la radiodifusión. A medida que evoluciona el mercado, existe una creciente necesidad de que la sociedad civil y los reguladores independientes comprendan las políticas nacionales y regionales emergentes, y las dinámicas institucionales relacionadas con la convergencia de los ecosistemas de los medios electrónicos de radiodifusión y banda ancha.

La tendencia general que se ha evidenciado durante la última década es la consolidación de la industria de los medios de comunicación a nivel global, junto con la propiedad cruzada de compañías productoras de contenidos en los medios de comunicación electrónicos, con una amplia gama de de infraestructuras de banda ancha y operadores de telecomunicaciones, además de minoristas globales, fabricantes de equipos y otros.

A lo anterior se suma una serie de consolidaciones corporativas que se están llevando a cabo y que viene a desdibujar  los límites que tenían estos actores en la industria tradicional, a saber:

Los operadores de telefonía fija y móvil se están fusionando.

Las emisoras de televisión por satélite y por cable se están combinando y también se han convertido en proveedores de acceso a Internet.

Los operadores tradicionales de voz por redes de hilo de cobre ahora ofrecen servicios de canales de televisión abierta y de radio a través de banda ancha.

Los operadores móviles de voz ofrecen servicios de banda ancha con velocidad cada vez más alta y están buscando ser proveedores de canales de contenido.

Las emisoras están comprando a los operadores de banda ancha.

Los operadores de banda ancha están comprando a los proveedores de contenidos o lanzando sus propias operaciones internas, negociando distintos acuerdos para incluir otros contenidos.

La mayoría de estos conglomerados de medios de comunicación se está expandiendo más allá de sus fronteras originales.

A modo de ejemplo, podemos mencionar algunas de las tendencias más comunes entre las “antiguas compañías” de medios de comunicación consolidadas en los Estados Unidos y Europa:

Times Warner, como editora y transmisora de televisión terrestre, adquiere a otros proveedores de contenidos (HBO, CNN), compra empresas de distribución de televisión por cable, operadores de satélite (DirecTV) y se fusiona con los proveedores de Internet (AOL), invierte en cadenas televisivas extranjeras, televisión de pago, los sitios web más populares, y se convierte en uno de los mayores conglomerados de medios multinacionales.

Sky, una importante emisora de televisión por satélite, compra proveedores de contenidos, redes terrestres, establece servicios de banda ancha y se convierte en un operador vertical paneuropeo con presencia en Nueva Zelanda, Japón, México, Turquía y Las Filipinas.

T-Mobile, un operador móvil del mercado nacional alemán (T-Mobile) establece filiales en el extranjero, compra redes fijas, se convierte en protagonista de banda ancha regional y distribuidor de IPTV (Televisión Protocolo Internet) en Europa y los EE.UU.

Un número importante de compañías ha seguido este modelo, que en un principio, extendía su alcance entre los grupos de países tradicionales y coloniales, ejemplos notables  son: América Móvil (México), Univision (España), Globo (Brasil), Orange (Francia), Vodafone (Reino Unido), Airtel (India), AT&T (EE.UU.), Telefónica (España), Digicel (República de Irlanda), Cable & Wireless (Reino Unido), Comcast (EE.UU.), Bertelsmann (Alemania), Vivendi/Canal+ (Francia), y Altice (Holanda).

Al mismo tiempo, un pequeño grupo de compañías de los “nuevos medios” se ha convertido en actor global durante las últimas dos décadas, cuyo origen ha sido principalmente los EE.UU.:

El servicio del motor de búsqueda Google/Alphabet ha desarrollado canales de multimedia (Youtube) y también se ha invertido en infraestructura de banda ancha (equipos móviles, redes de fibra óptica, centros de datos, ‘loons’ (globos de helio de gran altitud, situados en la estratosfera a una altura de unos 20 km, utilizados para crear una red inalámbrica) y drones.

La red social global Facebook, formó una alianza con operadores de telefonía móvil para entregar contenido (FreeBasics) e invirtió en infraestructura (satélites, aviones no tripulados drones, tecnología inalámbrica).

La tienda virtual Amazon, invierte en la creación de contenidos, servicios cloud y licencias de contenido, y se ha convertido en un importante canal de difusión multimedia con más de 50 millones de suscriptores (Amazon Video).

Netflix, originalmente dedicado al arriendo de películas en DVD, ahora tiene 75 millones de suscriptores en 190 países, se ha convertido en el canal líder de banda ancha de distribución de vídeos y TV a nivel mundial, en competencia con Amazon y ‘Hulu’ de Disney-ABC.

El fabricante de equipos electrónicos Apple se ha diversificado transformándose en distribuidor global de audio, vídeo, aprendizaje multimedia y canales de televisión, además de una plataforma de pagos.

La empresa de sistemas operativos y software para oficinas, Microsoft, ha transitado a la computación cloud, creando el portal popular MSN para hacer compras, noticias y dinero, correo electrónico, búsqueda, y chat.

Los nuevos servicios globales de streaming de audio, específicamente Spotify, Pandora y Rhapsody, también están reemplazando a otras formas de provisión de contenido de audios.

Adicionalmente a esta consolidación corporativa y la mayor integración vertical de los medios digitales, además de la globalización y la regionalización de los proveedores de contenidos e infraestructura, están ocurriendo cambios fundamentales en la forma en que los medios digitales son producidos y consumidos.

El cambio más evidente es que cada vez son más las personas que tienen acceso simultáneo a diferentes medios de comunicación electrónica,  por ejemplo, el televisor está encendido, no obstante, la atención se divide entre la televisión, los llamados telefónicos y la navegación por Internet o las redes sociales. Esto explica en parte el aumento del consumo asíncrono tanto de los medios de radiodifusión tradicional como de los nuevos medios de comunicación, a través de servicios y dispositivos de acceso que permiten al usuario tratar el contenido de «transmisión en vivo» como video bajo demanda. A lo anterior se suma el cambio radical en el uso que hacen las distintas generaciones de los servicios de radiodifusión tradicional: mientras que las generaciones más antiguas siguen mirando “la televisión tradicional”,  las generaciones más jóvenes incorporan rápidamente un número cada vez mayor de ‘cortadores de cables’, y prefieren utilizar la banda ancha y/o al acceso bajo demanda.

Otros acontecimientos clave aquí son:

Los medios digitales están aprovechando al máximo las características interactivas que se pueden ofrecer, entregando mayor personalización de contenidos para el usuario final, y ofreciendo mayores oportunidades de comercialización y de compras impulsivas para los anunciantes de publicidad.

Las redes sociales, los blogs y los juegos no sólo absorben mayores proporciones del tiempo discrecional, utilizado anteriormente por la televisión y la radio, sino que también están alterando los sistemas de entrega de noticias, entretenimiento e información – el público se ha convertido en una fuente de «noticias,» no sólo por sus socios en los medios sociales, sino también por los medios de prensa tradicionales, que ahora emplean ampliamente las fuentes de los medios sociales en sus canales.

Hoy día se está accediendo a la información y entretenimiento a través de una gama mucho más amplia de dispositivos con capacidades diferentes, que van desde los diminutos teléfonos inteligentes a los ‘enormes’ sistemas de entretenimiento doméstico. Cabe destacar aquí el gran interés y  disposición del público (especialmente de los jóvenes) a enganchar, pese a la notoria baja calidad de los medios digitales disponibles en su pequeñas pantallas pequeñas de dispositivos  manuales.

Aparte de la preocupación existente sobre la integración horizontal y vertical en el sector de los medios electrónicos como condición para limitar la diversidad de fuentes de información y su autonomía, y restringir los medios de distribución solamente a unos pocos actores globales o regionales, las tendencias descritas anteriormente también son de particular preocupación para la sociedad civil y para la formulación de políticas públicas por otras dos razones:

Al parecer existe un rol mucho más disminuido para la radiodifusión en el servicio público en este nuevo entorno de los medios electrónicos; y quienes se benefician son los requerimientos de contenido local y los programas patrocinados por el Estado, en circunstancias que existe un número cada vez mayor de “cortadores de cables” con cada vez menos posibilidades de acceder a dicho contenido. Por ende, el desarrollo de estrategias para lograr llegar a estos grupos con información de servicio público se está convirtiendo en una prioridad  importante.

Existe una creciente estratificación y desigualdad en la prestación del servicio y en la audiencia televisiva, lo que lleva a un aislamiento y hace cada vez más difícil llegar a todo el público de  manera uniforme. Actualmente se evidencian tres grandes “islas de distribución de contenidos”,  accediendo a cada uno de éstas mediante diferentes grupos demográficos, con soporte en diferentes modelos de negocio: la transmisión analógica tradicional de televisión y radio vía terrestre, que lentamente está transitando hacia la transmisión digital; la televisión y radio satelital y los servicios de Internet por banda ancha.

Por último, se espera que en el futuro la banda ancha sea el principal canal de transmisión para prácticamente todos los medios electrónicos. Sin embargo, el plazo para que esto ocurra  dependerá de cada país y podría demorar entre cinco y diez años alcanzar el acceso universal. Este hecho releva la necesidad de desarrollar políticas con perspectiva de futuro que tengan en cuenta la situación en el corto plazo (lo que está ocurriendo ahora), mientras se planifica para un futuro convergente, así como garantizar una amplia disponibilidad de servicios de banda ancha sin restricciones y económicamente asequibles.

En este entorno se plantean muchos desafíos y preguntas a los responsables de fijar los objetivos de las políticas orientadas a garantizar la suficiente diversidad, independencia y accesibilidad a los medios electrónicos. Los desafíos y preguntas más significativos son:

El cambio tecnológico es tan rápido que por lo general el entorno regulatorio y de políticas no logra mantener el mismo ritmo. Es de especial importancia en este caso actualizar las regulaciones tradicionales sobre el contenido de las transmisiones. ¿Son estos reglamentos aplicables en un ambiente de banda ancha/interactivo?

Los canales de los medios sociales y los blogs crean necesidades a fin de precisar “quién” es responsable por el contenido  presentado en las plataformas de los medios sociales. ¿Cómo debería manejarse la necesidad de anonimato de los usuarios?

Con tantos medios electrónicos disponibles hoy día provenientes del extranjero ¿Es posible o deseable regularlos con una perspectiva regional o nacional? ¿Existe la necesidad de establecer estrategias globales para el desarrollo de normas y estándares para la distribución de este tipo de contenido?

El modelo de negocios tradicional utilizado por los medios de comunicación está siendo socavado por los «nuevos medios». Con frecuencia ésta es una justificación para la queja común de todos los grandes medios de comunicación locales: «Tenemos que consolidar para sobrevivir». ¿Cuál es el rol de las políticas nacionales en la adopción de nuevos modelos de negocio versus la protección de los intereses de los involucrados? Este no es un problema que afecte solo a los medios de comunicación, como bien se ha señalado  en el debate sobre el modelo de negocios de Uber.

Los grandes medios de comunicación cuentan con muchos más recursos económicos que la sociedad civil, los hacedores de políticas, y los legisladores, lo que puede llevar a que los grandes medios de comunicación “ejerzan poder sobre la regulación mediante sus abogados». ¿Cómo se puede fortalecer a las instituciones responsables de la creación de políticas públicas y del proceso regulatorio a fin de garantizar que las regulaciones se cumplan? ¿Cómo puede la colaboración regional y global apoyar este proceso?

¿Cómo deberían aplicarse las Obligaciones de Servicios Universales y gravámenes a los conglomerados multinacionales integrados verticalmente, de manera de proporcionarles tanto la infraestructura local e internacional, como el contenido y la aplicación de servicios (incluidos los bancarios y de pago)?

A continuación se enumeran algunos de los mecanismos para las políticas y el sistema regulatorio existentes actualmente, que están en la discusión y que han tenido un impacto (ya sea bueno o malo) sobre las tendencias y desafíos recién mencionados:

Los Derechos de Propiedad Intelectual sobre el contenido de la distribución: estrategias regionales para la concesión de licencias de derechos de autor, tales como el programa “Licencia para Europa”

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que afecta la rendición de cuentas de las grandes corporaciones y el uso de la propiedad intelectual en Perú, Chile y México para el caso de América Latina.

Las Designaciones del Peso Significativo en el Mercado (PSM) que se pueden utilizar para limitar el dominio de los proveedores de servicios establecidos.

La estrategia para el abandono de la radiodifusión analógica en favor de la digital, y el uso del “dividendo digital” del espectro radioeléctrico que será puesto a disposición por la liberación de las bandas de frecuencia de las transmisiones analógicas.

El marco estratégico de políticas para la gestión del espectro de radiodifusores en forma compartida y dinámica, por ejemplo, para permitir el intercambio inmediato de las bandas de frecuencia de TV analógica que estén asignadas pero actualmente desocupadas.

Los requisitos de contenido local para los canales locales versus los canales internacionales.

Los marcos jurídicos de políticas para la neutralidad de la red que cubran las relaciones cruzadas de propiedad y de negocios entre los proveedores de infraestructura y los productores de contenidos.

Las políticas de regulación OTT (Over the Top) propuestas por los operadores de infraestructura para enfrentar la pérdida de los ingresos por voz a los proveedores de VoIP tales como Whatsapp y Skype.

Las limitaciones a la responsabilidad de los intermediarios para proteger a terceros que ofrezcan plataformas para redes sociales y blogs.

La aplicación de un impuesto a los servicios de comunicación y equipos de TIC. En  muchos países este impuesto ya está vigente, en muchos otros no existe, incluso en algunos países se ha eliminado o bien se ha reducido.

En conclusión, los próximos años serán tiempos críticos en cuanto a la redefinición de un concepto que ya es bastante antiguo: «El nuevo orden mundial de la información». Los grupos que apoyan el interés público tendrán que trabajar unidos para garantizar que la promesa de las TICs de apoyar un acceso universal a la información, la comunicación y la libertad de expresión fructifique.

*Experto en Accesibilidad de la Asociación por el Progreso de las Comunicaciones (APC).

... (en este espacio hay varias líneas de código de programación personalizado)