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Las claves de la transición a la TV digital en Uruguay

La apertura a nuevos operadores, la transparencia, procedimientos por concursos públicos y el acceso equitativo a las frecuencias son claves fundamentales de una transición que busca mayor diversidad de medios en un mercado televisivo dominado por tres grupos económicos desde hace 50 años.

Gustavo Gómez*/ Uruguay/ junio 2014

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El llamado a nuevos operadores de TV digital luego de la aprobación del decreto N°153 de 2012 que estableció la regulación y el plan para la implementación de la transición de la televisión analógica a la televisión digital, se convirtió en un punto de inflexión en las políticas públicas de comunicación en Uruguay que fue más allá del cambio tecnológico.

La señal paradigmática de este proceso fue la realización de una audiencia pública el 31 de julio de 2013 en Montevideo, donde seis nuevos interesados en prestar servicios de TV abierta comercial presentaron sus propuestas a la población en el marco de un concurso público.

La utilización de este mecanismo de otorgamiento de autorizaciones para servicios de radio y televisión se convirtió en un hito histórico para Uruguay, pues hasta la llegada de los gobiernos de la izquierda las autorizaciones siempre se otorgaron de manera arbitraria y sin concurso. El nuevo sistema intenta dar transparencia al proceso y garantías a todos los interesados, habilitando también la fiscalización de la acción estatal por parte de la ciudadanía.

Aunque las exoneraciones de algunos requisitos para que los actuales operadores comerciales realizaran la transición fueron cuestionadas por organizaciones de la Sociedad Civil, el modelo de implementación de la TV digital que ha elegido el país se destaca en la región por su sintonía con los estándares internacionales en materia de libertad de expresión y por su objetivo manifiesto de aprovechar el cambio tecnológico como oportunidad para lograr un sistema de medios con mayor diversidad y pluralismo.

Entre las claves y señas de identidad de este modelo de transición se pueden destacar:

Se abrió por primera vez en más de 50 años la competencia del mercado de la televisión abierta a nuevos operadores para lograr una mayor diversidad de medios en Montevideo y otras ciudades del país. La apertura se realiza desde antes del “encendido digital” o comienzo de las emisiones digitales y no luego que se realice el “apagón analógico”

Reconocimiento de tres sectores de la comunicación: comerciales, públicos y, expresamente, el derecho de comunidades y organizaciones sociales a fundar medios de TV comunitarios, con procedimientos diferenciados de los otros dos sectores, atendiendo a sus características y objetivos.

Reparto equitativo de las frecuencias para obtener un sistema equilibrado de medios (incluye una reserva de un tercio del espectro para el sector comunitario), y no como hasta ahora que el 75% es de uso comercial. De 20 canales disponibles para servicios de TV digital en Montevideo, siete canales quedan reservados para los medios comunitarios, siete para señales comerciales y seis canales para la TV pública.

La entrada de la TV digital no supuso un aumento de la concentración existente en el país. El marco regulatorio dispuso que los actuales titulares no pudieran obtener nuevas autorizaciones de TV, sea de manera directa o indirecta a través de familiares, administradores o personas y empresas que formen parte del mismo grupo económico.

Los llamados habilitaron, en una primera etapa, la apertura a dos nuevos canales comerciales, dos nuevos canales para señales públicas y un canal para el sector de TV comunitaria, hasta ahora inexistente.

Se promueve el fortalecimiento y diversificación de los medios públicos y no gubernamentales. Se potencia el canal nacional Televisión Nacional Uruguay (TNU), permite que la señal de cable TV Ciudad de la Intendencia de Montevideo sea recibida masivamente y en abierto, y se habilita el acceso de televisoras públicas departamentales y regionales fuera de la capital.

La TV digital seguirá siendo de recepción gratuita, al igual que la analógica actual, no permitiendo que los operadores autorizados puedan cobrar por ninguno de los servicios ofrecidos ni arrendar a terceros parte del espectro asignado.

Los requisitos, mecanismos y criterios para el otorgamiento de las autorizaciones para servicios de TV digital seguirán los estándares internacionales en la materia para que haya máxima transparencia y asegurar igualdad de oportunidades a todos los interesados: concursos públicos; requisitos mínimos; criterios previamente establecidos; realización de audiencias públicas y control ciudadano a través de participación social en todo el proceso.

El procedimiento de autorización de nuevas concesiones no considera la capacidad económica del solicitante (no se realiza por subasta) y la legislación prohíbe expresamente asignarlas o rechazarlas en función de la línea editorial o periodística del medio.

Los criterios de evaluación y selección de los interesados priorizan el plan comunicacional a brindar y el impacto que el otorgamiento de la autorización tendrá sobre la diversidad y el pluralismo del sistema de medios.

El objetivo es que ningún concesionario de TV analógica quede fuera del salto al TV digital. Sin embargo, Uruguay considera que no tienen derechos de propiedad sobre el espectro que utilizan actualmente sino un permiso para su uso. La regulación sólo les autorizó de manera automática y en las mimas condiciones actuales (sin plazos, sin contraprestaciones, etc.) a utilizar una señal de definición estándar dentro de un canal compartido, con el objetivo de seguir emitiendo su actual programación para asegurar la continuidad de sus emisiones. En caso de querer acceder al usufructo de un nuevo canal de manera exclusiva y, por lo tanto, ampliar y diversificar los actuales servicios autorizados, debieron participar del mismo llamado público que los nuevos operadores y firmar un nuevo contrato de concesión, el mismo para todos.

Tanto las actuales emisoras como las nuevas las autorizaciones tendrán plazo de vencimiento (tienen permisos precarios y revocables pero que, en los hechos, son eternos): 15 años para la TV comercial y 10 años para la TV comunitaria, renovables por 10 años más siempre que cumplan los planes comunicaciones comprometidos y previa realización de audiencias públicas.

Por primera vez las televisoras comerciales deberán dar contraprestaciones por el beneficio de usufructuar lucrativamente el espectro radioeléctrico: pagar un precio por el uso de las frecuencias, disponer 15 minutos para campañas de bien público y dar accesibilidad para personas con discapacidades sensoriales a programas de interés general.

El apagón analógico se realizará a fines de 2015. Los concesionarios deberán devolver al Estado las frecuencias utilizadas en la banda de VHF. Una parte de las frecuencias de la banda de UHF donde se alojarán las nuevas señales de TV digital se destinará a servicios de voz y datos móviles de cuarta generación o 4G.

La participación social en todo el proceso ha sido un elemento clave de la experiencia uruguaya de tres maneras: (diseño) la aprobación de la regulación uruguaya fue puesta a consulta pública de la población y de los principales actores involucrados; (implementación) a través de organismos consultivos con amplia participación social, académica y empresarial como la Comisión Honoraria Asesora Independiente (CHAI) se permite una amplia fiscalización del proceso de otorgamiento de las concesiones para TV digital; (fiscalización) creación del Foro Consultivo de TV Digital de Uruguay, que tiene como objetivo principal monitorear, apoyar y promover el despliegue de la TV digital.

*Director General de OBSERVACOM y docente de la Universidad Católica de Uruguay.

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