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Magnates y políticos compran medios para ampliar su influencia según informe de RSF

La organización internacional de periodistas Reporteros sin Fronteras (RSF) presentó su investigación “Medios de comunicación: los oligarcas se van de compras” , que aborda la problemática mundial de cómo los magnates, a los que llaman “oligarcas” o miembros de la oligarquía, adquieren medios de comunicación y se apoderan del paisaje mediático con el objetivo de utilizarlos en favor de sus propios intereses.

“Estos oligarcas, cuyo interés en el periodismo es secundario respecto a sus propios intereses, no compran medios de comunicación con el fin de aumentar el pluralismo sino para ampliar su campo de influencia o el de sus amigos (…) personajes riquísimos usan sus fortunas para comprarse medios de comunicación. Algunos dicen que salvan a diarios o a grupos audiovisuales por su espíritu filantrópico, pero en la mayoría de los casos ponen sus nuevas propiedades al servicio de otras actividades. Los conflictos de interés afectan la independencia de los periodistas y, al mismo tiempo, al derecho de todos y cada uno de contar con información honesta”, señala el documento de FSF.

El estudio también refiere al rol de los políticos que adquieren medios de comunicación. En particular, cita el caso de Brasil: “Según cálculos de la oficina de RSF en Río de Janeiro, unos cuarenta parlamentarios brasileños (diputados y senadores) controlan directa o indirectamente al menos un canal de radio o de televisión en su estado de origen, fenómeno también conocido como «coronelismo eletronico»”. RSF plantea que la situación de Brasil retoma el “modelo de Silvio Berlusconi”, entendido como aquel que evidencia las relaciones entre política, dinero y medios de comunicación. Al respecto puede leerse un estudio de 2013, actualizado a enero de 2016, titulado “El país de los 30 Berlusconis”.

El estudio da cuenta de distintos modos en los que los magnates de medios obstaculizan la libertad de informar. Una modalidad es poner el imperio mediático al servicio del régimen político, en este sentido se cita el caso de Rusia, “cuando un puñado de políticos sacó provecho de las privatizaciones, incluidas las de los medios de comunicación” y luego, Vladimir Putin “propició el advenimiento de una oligarquía de una fidelidad absoluta al Kremlin”.

Otra forma para obstruir la información es cambiarla por entretenimiento. Esto último, ejemplificado a través de los casos de Turquía y Hungría, es lo que RSF llama el modelo de “capitalismo sin democracia”, es decir, “eso que en el ámbito de la información se traduce en una emergencia de los imperios mediáticos dirigidos por oligarcas leales al poder, que se prestan al juego capitalista de la oferta y la demanda, y del desarrollo tecnológico. De hecho, son ellos quienes ejercen un control estricto sobre la información –cuando los contenidos periodísticos no son simple y sencillamente remplazados por entretenimiento”.

Otros mecanismos que indica el estudio de RSF es la utilización del medio de comunicación contra los opositores o para censurar todo lo que vaya contra sus intereses.

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