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Análisis - Colombia Español

Por fin más canales de tv abierta para Colombia

Colombia se enfrenta a la apertura de su mercado televisivo. Sumado a esto, el proceso de paz que adelanta el gobierno del presidente Santos con la guerrilla de las FARC es también relevante para el mercado mediático y en especial para el de la televisión.

María Paula Martinez*/Colombia/ Junio 2016.

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El fin del duopolio de la televisión privada en Colombia está cerca. Después de veinte años de inaugurado el modelo de televisión privada que mantuvo sólo dos canales RCN y Caracol, el gobierno ha anunciado la pronta apertura de un tercero y cuarto canal. Una decisión pendiente que llega en un momento definitivo para la desconcentración del mercado y que representa un cambio fundamental en la oferta televisiva en medio de la transición a la señal digital y el proceso de paz.

A solo tres años del apagón digital, el sector de la televisión busca diversificarse. Aún no es claro cuáles serán los contenidos ni quienes están compitiendo para entrar a tan jugoso mercado, lo que sí sabemos es que acabar con el duopolio no será tarea fácil. Ya han habido varios intentos fallidos. El más reciente arrancó en 2008 y fue frenado en 2012 por el Consejo de Estado por faltas de garantías y competencia injusta. Desde entonces el gobierno ha hecho promesas de re-apertura que no ha podido cumplir y hoy hay gran expectativa por lo que pueda pasar de aquí a finales de 2017 cuando estarían funcionando las nuevos canales.

El 4 de mayo el Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones -MinTic- anunció el cronograma para dos procesos que serán definitivos para el actual sistema de televisión en el país: la adjudicación del único canal mixto existente a un solo operador y la apertura de licitación para un nuevo, cuarto canal. Para la transformación del hoy Canal Uno ya empezaron a correr los tres meses de concurso y anunciaron que hay ocho oferentes: Colombiana de Televisión, NTC Televisión, Jorge Barón Televisión, Sportsat, Televideo, Programar, RTI y Compañía de Medios de Información Limitada (CMI). Varios de estos son concesionarios actuales que buscan quedarse con todo el canal. El concurso por el nuevo canal Uno estará abierto hasta agosto de este año y la adjudicación se daría en octubre, para empezar a operar en 2017.

Para el cuarto canal aún no hay inscritos pero se informó que las empresas interesadas en competir no podrán tener más del 40% de participación extranjera. En las licitaciones pasadas fallidas se presentaron los grupos españoles Planeta y Prisa, y Cisneros de Venezuela.

¿Qué cambia con la entrada de nuevos canales?
Cambia el sistema y nace la esperanza de una nueva relación de los televidentes con los contenidos y la televisión. En tiempos de Netflix y de tv paga, la batalla por el entretenimiento en las pantallas es un tema cada vez más complejo, que en Colombia tenía hasta hace poco un aire muy anacrónico. En un país con una muy alta tasa de penetración de tv paga del 80 por ciento y muy baja tasa de penetración de internet de menos del 30 por ciento, la televisión análoga reinaba sin amenazas y sin preocupación por la calidad, la diversidad ni el pluralismo. La televisión pública sin audiencia mientras que los privados nacionales se repartián la audiencia y el billón de pesos anuales de inversión en publicidad.

Cuando entren a operar los nuevos canales el panorama será otro. Una competencia de cuatro, más equitativa y más interesante. Primero será una apuesta por atraer a los televidentes que están educados en la costumbre de ver por dos décadas los mismos dos canales, noticieros y novelas, pero luego, (y ojalá sea así), una redistribución de las audiencias que tendrán más ofertas nacionales para elegir. Esto enmarcado en los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo PND que estableció, como unas de sus metas, el despliegue de la señal digital y el DTH y consideró, por primera vez para el país, subsidios para equipos terminales, televisores y paneles solares.

Esta medida constituye una apuesta por la televisión nacional que fortalece tanto a la televisión pública como a la privada abierta y que puede, a largo plazo, tener un efecto en el rating y por consiguiente en la torta publicitaria de los nuevos canales nacionales. Sumado a esto, el proceso de paz que adelanta el gobierno del presidente Santos con la guerrilla de las FARC es también relevante para el mercado mediático y en especial para el de la televisión. El punto dos de los pre-acuerdos firmados entre las partes tiene que ver con la participación política y una de sus formas, es la participación en medios. En el borrador conjunto se acordó la creación de un nuevo canal de televisión cerrada para los partidos políticos con personería jurídica. También quedó contemplado la inversión en contenidos para la divulgación del trabajo de organizaciones sociales y la promoción de una cultura de paz y reconciliación.

Así, Colombia se enfrenta a la apertura de su mercado televisivo. En los próximos años nuevas empresas estarán operando y las audiencias y la publicidad se moverán por primera vez en mucho tiempo. La TDT se masificará en el país, en un momento de apertura de nuevos canales y en pleno proceso de paz, que se presenta como una ventana de oportunidad que permite re-pensar los medios como lugares donde se reconstruye el tejido social y son posibles nuevas miradas de país.

* Polítologa y periodista profesora de la Universidad de Los Andes, Colombia. mp.martinez132@uniandes.edu.co

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