Por María Capurro Robles, coordinadora de proyectos de OBSERVACOM.
Durante la Jornada “Reguladores audiovisuales: medidas frente a la desinformación” convocada por la Plataforma de Reguladores del Sector Audiovisual de Iberoamérica (PRAI), OBSERVACOM aportó recomendaciones sobre acciones concretas, estrategias y articulaciones que los reguladores audiovisuales pueden desplegar para abordar este fenómeno y proteger a las audiencias.
La creciente preocupación por el escenario de desinformación y por el desafío que representa para las democracias y el ejercicio de la libertad de expresión, movilizó a la Plataforma de Reguladores del Sector Audiovisual de Iberoamérica (PRAI) a organizar la Jornada Abierta “Reguladores audiovisuales: medidas frente a la desinformación”, que se realizó el 13 de mayo pasado. Este espacio de reflexión y diálogo entre reguladores audiovisuales tuvo como objetivo compartir iniciativas, evaluar estrategias y revisar los resultados de acciones implementadas para enfrentar la desinformación.
OBSERVACOM, miembro observador institucional de la PRAI, participó de la Jornada aportando propuestas y recomendaciones sobre acciones y medidas que los reguladores audiovisuales pueden llevar adelante para abordar la desinformación y proteger los derechos de las audiencias.
Alfabetización, formación y articulación
Un primer conjunto de medidas, y que muchos reguladores audiovisuales ya desarrollan, son las dirigidas a promover la alfabetización mediática e informacional de la ciudadanía. OBSERVACOM enfatizó en la necesidad de que estas medidas se enmarquen en una perspectiva de empoderamiento frente a la desinformación. Es decir, que no solamente adviertan y sensibilicen sobre dicha problemática y sus impactos, sino que fortalezcan, generen y promuevan capacidades en relación con la forma en que se vinculan con la información.
Desde esta perspectiva, las iniciativas de alfabetización contribuyen a fortalecer las audiencias el pensamiento crítico y la reflexión sobre la información con la que interactúan a diario. Esta es una capacidad transversal a todos los formatos, dispositivos y entornos en los cuales acceden a la información, y de allí su relevancia.
OBSERVACOM abordó luego otra herramienta clave para enfrentar la desinformación que son las articulaciones entre organismos públicos, es decir, con instancias dentro del mismo Estado, y entre los reguladores e instituciones como organizaciones de la sociedad civil, universidades, sindicatos.
Estas articulaciones son herramientas clave para enfrentar la desinformación. Los reguladores audiovisuales pueden, por ejemplo, desplegar estrategias contra la desinformación en materia de salud con organismos técnicos, producir conjuntamente información, atender inquietudes de la ciudadanía o generar estrategias de alfabetización. Lo propio pueden hacer con defensorías y organismos estatales de protección de niños, niñas y adolescentes en distintos niveles, o con autoridades electorales en etapa de elecciones, para mencionar otros ejemplos de institucionalidades robustas en los países de la región.
Del mismo modo, con estos organismos técnicos, organizaciones de la sociedad civil y especialistas, los reguladores audiovisuales pueden promover procesos participativos de adopción de recomendaciones para periodistas, comunicadores/as y demás profesionales de la comunicación cuenten con herramientas prácticas para tener alertas frente a la desinformación y evitar generar o propagar desinformación. Que este sector participe en la elaboración de estas herramientas es clave para su difusión y apropiación futura.
Por este motivo, entre las propuestas de OBSERVACOM se incluyeron estrategias de formación y difusión de esas recomendaciones, tanto dirigidas a profesionales de la comunicación como a las audiencias en general. Por ejemplo, recomendaciones contra la desinformación en materia de vacunación o salud mental que se difundan a través de spots radiales en emisoras públicas, comunitarias o incluso comerciales, o propuesta de formación virtual corta para periodistas con foco en la desinformación electoral. Este tipo de acciones genera capacidades que son “anticuerpos” contra la desinformación en todos los entornos, medios y servicios a través de los cuales se accede a información.
Reclamos ciudadanos e investigaciones
OBSERVACOM focalizó también en la importancia de atender las preocupaciones que la ciudadanía plantea a los reguladores audiovisuales en materia de desinformación. Ello cuando se refieran a servicios que estén dentro de sus competencias según las normativas vigentes en América Latina, como cuando aludan al entorno digital que está actualmente fuera de sus atribuciones.
En el primer caso, pueden desarrollarse acciones e impulsarse procesos de información, diálogo y reparación por fuera de lógicas sancionatorias. Es decir, procesos que fortalezcan capacidades, modifiquen prácticas y prevengan futuros escenarios de desinformación. En el segundo, cuando se trate desituaciones de desinformación que se produzcan en el entorno digital y de los que tome conocimiento el regulador a través de los reclamos de las audiencias, estos pueden derivarse a los organismos técnicos (autoridad electoral, defensoría de niñez, ministerio de salud, en la línea de ejemplos ya mencionados) para que sean estas instancias quienes evalúen las medidas a adoptar.
Otra de las herramientas que OBSERVACOM destacó para enfrentar la desinformación es la producción de información por parte de los reguladores, algo que ya hacen algunos de ellos en distintas temáticas. La investigación interdisciplinaria es clave para analizar el fenómeno y actuar frente a él. Las investigaciones pueden surgir de temas coyunturales (pensemos en una catástrofe natural) o en relación con temas previsibles como el devenir de un proceso electoral. Comprender cómo operó la desinformación (y sus anticuerpos) en estos contextos es clave para que tanto los reguladores como otros actores públicos o de la sociedad civil, adopten decisiones.
¿Es posible entonces que los reguladores audiovisuales aborden el fenómeno de la desinformación, incluso cuando este se origina o fagocita en entornos de comunicación que están fuera de su competencia de muchos de ellos, como son las plataformas digitales? Esta reseña de medidas posibles permite responder afirmativamente esa pregunta. Porque más allá de que la comunicación vía plataformas ha transformado el fenómeno, su escala, alcance e impacto, existen estrategias como las recomendadas que permiten a los organismos reguladores problematizar y aportar respuestas a este fenómeno que tiene impactos en la vigencia de distintos derechos humanos.
Así, tanto la alfabetización mediática con perspectiva de empoderamiento como los procesos participativos y recomendaciones a periodistas, la articulación interinstitucional, la investigación y la canalización de inquietudes de la ciudadanía procuran abordar el problema de manera integral e instalar capacidades que cuestionen la desinformación en todos los ámbitos de la comunicación y contribuyan al fortalecimiento de las audiencias.
