Clara Luz Álvarez*
Nota publicada en Reforma
Antes de pretender trasladar obligaciones de los radiodifusores a las plataformas digitales, tenemos que (1) poner a las audiencias en el centro, (2) identificar cuáles son los temas de interés público que se busca atender, y (3) encontrar la manera de lograrlos. En algunos casos la solución será liberar de obligaciones a radiodifusores, en otros ampliar su observancia a plataformas digitales, y habrá aspectos que requieran cirugía mayor tanto para radiodifusores como plataformas.
La premisa de la que propongo partir es: las personas que acceden a contenidos audiovisuales son audiencias y tienen derechos, independientemente de si los reciben por radio, TV o a través de plataformas digitales.
Conforme a la Constitución, los radiodifusores tienen que prestar el servicio con calidad, dar beneficios de la cultura, pluralidad, veracidad, fomentar la identidad nacional, etcétera. ¿Qué implican estas características? ¿Deben aplicar a plataformas digitales?
- ¿Qué es calidad de un contenido audiovisual? ¿Buena imagen o incluye calidad intrínseca del programa? Así como hay el plato de la buena alimentación, ¿calidad implicaría que exista una programación balanceada en cuanto a grupos etarios y diferentes tipos de programas? ¿Quién debiera decidir sobre calidad?
Cultura. México es un país pluricultural y se vincula con los pueblos indígenas, pero hay muchas otras culturas urbanas y rurales. ¿Qué “cultura” es la que se plasma en el texto constitucional?
Identidad nacional. ¿Existe una única identidad nacional o hay varias identidades nacionales? ¿Debiéramos buscar valores compartidos entre las identidades para construir una identidad nacional?
Clasificación. La programación en radio y TV requiere cumplir con el sistema de clasificación que está mal diseñado y -en el mundo al revés-, la Secretaría de Gobernación revisa las clasificaciones para adultos (C y D), pero deja a la decisión unilateral de radiodifusores las clasificaciones para audiencias infantiles y adolescentes (AA, A y B). Primero debemos tener un sistema de clasificación adecuado que proteja a la niñez y juventud, y luego aplicarse a los contenidos audiovisuales, sin importar si se difunden a través de frecuencias o internet.
Diversidad y pluralidad. En investigaciones que realicé sobre participación de personas indígenas y personas con discapacidad en noticieros y publicidad en la TV abierta mexicana, los resultados fueron de casi nula participación (https://bit.ly/3DPUv04 y https://bit.ly/4cfaGnr). Lograr diversidad y pluralidad es un desafío enorme para los medios -tanto dentro como fuera del entorno digital-, e imposible alcanzarlas por generación espontánea. El primer paso es tener conciencia de su ausencia. En Reino Unido, Ofcom tiene a la diversidad e inclusión con una alta prioridad, recopilando información sobre la plantilla laboral de radiodifusores, e impulsando que la diversidad esté presente en toda la cadena de producción de contenidos (detrás de las cámaras y en las pantallas).
Con discusión en relación con inteligencia artificial, OTTs y contenidos audiovisuales concluirá hoy el 2° Seminario Internacional de Mercado y Regulación Audiovisual convocado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones, Observacom y la Universidad Carlos III de Madrid.
* Investigadora de la Universidad Panamericana