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Investigadores de la región debatieron sobre uso masivo de datos, diversidad y política regulatoria para OTT audiovisuales

El miércoles 23 de septiembre se realizó el Foro virtual “El rol de la academia en la transformación del sector audiovisual”, organizado por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) a través de sus Sesión de Contenidos, junto a OBSERVACOM y la Maestría en Industrias Culturales de la Universidad Nacional de Quilmes de Argentina (MIC-UNQ).

Investigadores de la región junto a la Comisionada de la CRC coincidieron sobre la necesidad de aportar investigaciones que, desde una perspectiva crítica, permitan comprender las transformaciones del sector audiovisual e incidir en la toma de decisiones para las políticas públicas para el sector audiovisual.

Este evento fue la segunda actividad  del Ciclo de Foros Virtuales “Los desafíos, riesgos y oportunidades de la regulación convergente de plataformas OTT audiovisuales”, organizado por la CRC y OBSERVACOM, en este caso moderado por Santiago Marino, Coordinador del Área OTT Audiovisual del think tank latinoamericano.

Rodrigo Gómez, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana -Unidad Cuajimalpa- de México y representante de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC), señaló la necesidad de un abordaje holístico sobre los procesos de transformación de la industria audiovisual. Además, propuso repensar conceptos y dijo que el rol de la academia pasa por repensar “las etiquetas que usa la industria y el sector político con la idea de incidir políticamente en su configuración”. Gómez propuso el concepto de “sistemas artificiales” para pensar el sector audiovisual en un entorno en el que “la huella de carbono de las plataformas es significativa”.

Por su parte, Ana Bizberge, Directora de la Maestría en Industrias Culturales de la Universidad Nacional de Quilmes sostuvo que desde el rol de la academia es clave aportar la mirada crítica sobre estos procesos de transformación de la industria audiovisual.  “Hay que estudiar a los nuevos actores en clave de las nuevas lógicas de circulación de poder y cómo esto impacta en los modelos de negocio, en la regulación y en las formas de narrar, así como el rol de las plataformas para orientar a qué tipo de contenidos acceden las audiencias”, dijo.

Enrique Uribe, profesor e investigador de la Universidad del Externado en Colombia, señaló que “la academia tiene que tener ser un actor que no obedece a los intereses comerciales o del gobierno, sino que cuestiona los procesos de transformación y busca formas comprender cómo está cambiando el entorno audiovisual”.

El vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), el profesor Gabriel Kaplún sostuvo que que “la academia debe aportar una mirada crítica, a largo plazo e interdisciplinaria… no se trata de estar a la moda sino comparar con experiencias anteriores y ver también lo que pasa en otros países”. Aseguró que “la comunicación tiene que articular el aspecto narrativo, con lo político y lo tecnológico” y destacó que “hay que atender a las nuevas formas de consumir”.

Por su parte, la Comisionada de la Sesión de Comisión de Contenidos Audiovisuales de la CRC Mariana Viña Castro, explicó que desde el organismo colombiano se advierte la evolución de los consumidores y tendencias como el cord cutting (des-suscripción a la TV cable) y el boom de los contenidos. “El contenido es el Rey”, dijo, y señaló que la fragmentación audiovisual con el surgimiento de plataformas OTT hará que “los consumidores a futuro necesitaremos un integrador de OTT de video”.

Explicó que la CRC no tiene competencia legal para regular a las nuevas plataformas (como sí para la TV) pero hay estudios académicos que plantean que “la desregulación fiscal resultaría beneficiosa para el sector audiovisual ya que la disminución de las cargas tributarias beneficiaría a los modelos de negocio de las empresas”.

Otro de los aspectos que se abordó en el encuentro es el rol de la “datificación” en el acceso a los contenidos y el consumo audiovisual.

“El filtrado de datos que hacen las grandes plataformas es la principal diferencia del panorama de la etapa de broadcasting”, explicó el investigador mexicano Gómez. “El contenido será el Rey pero la distribución es King Kong, el cambio en el modo de distribución es lo que revolucionó la industria”, sentenció. “El filtrado de datos les dio la clave a las OTT dominantes para ir sabiendo qué entregarle a sus audiencias”, concluyó.

En tanto, Bizberge coincidió en que el eslabón de distribución adquiere centralidad. “En esto de pensar en perspectiva histórica, creo que el rol de distribución que hoy tiene el  modelo de Netflix es una lógica que también adoptaron de los grandes grupos de comunicación, como por ejemplo es el caso de Clarín en Argentina. Pero la gran diferencia es que estas plataformas tienen acceso a datos que nosotros mismos proveemos y su análisis se torna clave para la toma de decisiones empresariales”, explicó.

Por su parte, Uribe apuntó a que la información que consiguen estas plataformas les permite tener una claridad específica sobre las formas de consumo. Sin embargo planteó que no es tan claro en qué medida los contenidos disponibles son cercanos a nuestros intereses o bien se trata de contenidos  que estas empresas quieren, generando una ilusión de lo que en teoría “queremos”. También planteó que una de las dificultades de la recolección de datos que hacen estas empresas es que no sabemos en qué condiciones se almacenan y cuáles son sus usos.

“La impresión que tengo es que no son tan buenos los algoritmos para detectar lo que nos gusta”, dijo Kaplún. Señaló que los catálogos de las plataformas restringen el acceso a lo local y lo nacional e indicó que sería importante conocer mejor cómo funcionan esos algoritmos.

La Comisionada Viña dijo que a la CRC le “preocupa cómo las empresas tienen cantidad de datos sobre gustos, porque el consumidor está cambiando y, por supuesto, la regulación tiene que estar en la vanguardia”. Dijo que están evaluando algunas herramientas como, por ejemplo, la posibilidad de implementar la solución de sandbox regulatorios -que ya se aplica para las comunicaciones en el área de contenidos. “Esto permite pensar soluciones originales bajo la supervisión del regulador… pensar el sandbox en términos de contenidos para abordar la diversidad en el sector audiovisual”.

«En estos tiempos debe fortalecerse la producción local en múltiples pantallas. En Colombia, TV y OTT se complementan y equilibran y no hay una sustitución. En consecuencia, las historias deben seguir contándose desde cualquier pantalla”, señaló.

Sobre los alcances y limitaciones para la diversidad en el entorno de plataformas, todos los participantes coincidieron en que es una deuda pendiente y comentaron las distintas alternativas que, en el plano regulatorio, podrían contribuir a fortalecerla.

Rodrigo Gómez planteó que si hay concentración por parte de un jugador como Netflix -que detenta el 80% de los abonados de OTT-, no puede redundar en que haya diversidad. Dijo que se necesita un contrapeso, como por ejemplo un OTT con producciones latinoamericanas, con otra lógica y racionalidad distinta a la de Netflix. Señaló que no existen recetas regulatorias generales y que cada país debe modelar su marco regulatorio en base a sus tradiciones. Alentó a pensar las regulaciones de estos servicios en clave de excepción cultural y destacó medidas como cuotas de catálogo no solo para promover producciones independientes sino además distintas lenguas, así como exigir a las OTT transparencia sobre la información y establecer medidas de incentivo -como impuestos- para que contribuyan al desarrollo del sector.

De modo similar, Ana Bizberge apuntó a que la concentración es un problema histórico del sector audiovisual y se reedita en este nuevo escenario. En este sentido planteó que hay que prestar atención a dónde se producen los cuellos de botella con estos actores.

Explicó que algunos de los mecanismos regulatorios que se plantean para promover la diversidad, por ejemplo desde la experiencia europea, son el establecimiento de cuotas de catálogo (aunque algunos trabajos indican que no necesariamente redunde en mayor diversidad), la exigencia de inversión directa en producciones, así como la aplicación de criterios de prominencia y discoverabilidad.

También señaló que además de estos aspectos hay otros que están contemplados en las tradiciones de regulaciones audiovisuales que se pueden retomar frente a las transformaciones del sector como, por ejemplo, reconocer distintos tipos de prestadores, ampliar las facultades de los reguladores para alcanzar a los nuevos actores, generar mecanismos de tributación para las plataformas hacia fondos sectoriales para promover producciones nacionales, locales, independientes, entre otros aspectos.

Enrique Uribe consideró que “hay que relacionar los temas de OTT con las normas que se utilizan para incentivar la producción nacional y extranjera en otras áreas del audiovisual como el cine… hay que armonizar normas”.

Por su parte, Gabriel Kaplún explicó que en el sector audiovisual conviven tendencias opuestas: las plataformas al mismo tiempo que homogeneizan, también diversifican, ya que las productoras chicas ahora tienen un espacio que antes no tenían. Por útimo, planteó dos aspectos que considera importates: la centralidad de la participación social en la elaboración e implementación de las regulaciones u políticas públicas que alcancen a los nuevos actores y la necesidad de retomar los planes y programas de educación en este tema.

Se puede ver el video completo del evento aquí.

 

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