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YouTube censura medio digital TV 247 en Brasil por “discurso de odio”

Por Carolina Martínez Elebi

Foto: Aplicación de YouTube.

El miércoles 10 de agosto, el medio de comunicación digital TV 247 de Brasil se sorprendió con la eliminación de al menos 15 videos periodísticos de su canal de YouTube bajo el argumento de que esos contenidos consisten en “discursos de odio”. Sin embargo, el trabajo de TV 247 y de su equipo de periodistas es reconocido y se destaca en la prensa brasileña precisamente por la lucha contra los discursos de odio.

Según explican desde TV 247, los videos eliminados están relacionados con el apuñalamiento a Bolsonaro, entonces candidato, durante un acto de campaña que sucedió en la ciudad de Juiz de Fora el 6 de septiembre de 2018. En aquellos videos se cuestiona la narrativa oficial del evento y se señalan inconsistencias fácticas en esa narrativa, lo que estaría siendo interpretado por YouTube como la negación del hecho violento, y de acuerdo a las condiciones de uso de la plataforma se considera una práctica de “discurso de odio”.

Desde TV 247 se presentó un reclamo a la plataforma en el que se sostiene que “cuestionar la narrativa oficial del evento no significa, por supuesto, negar que ese día ocurrió algo violento”. Además, se destaca “que ninguno de los videos eliminados por la plataforma provocó ningún proceso legal por parte de los involucrados” por lo que se entiende que “nadie ha cuestionado JAMÁS el contenido periodístico de los videos en el ámbito judicial, incluso porque son videos comprometidos con la verdad fáctica”.

Luego de presentar el reclamo a la plataforma, el Consejo Editorial de Brasil 247 expresó públicamente su repudio a “la censura promovida por YouTube, que eliminó, sin orden judicial, una treintena de videos periodísticos de los canales TV 247 y Cortes 247, de carácter eminentemente informativo y analítico”. Asimismo destacó que “la libertad de prensa es uno de los pilares de la democracia y el estado de derecho”.

Por su parte, la Federação Nacional dos Jornalistas (FENAJ) publicó un comunicado para denunciar y repudiar la censura privada de YouTube a TV 247. Allí reafirma el papel fundamental del periodismo y los periodistas en la lucha contra la desinformación, la difusión de información falsa y fraudulenta y la difusión de discursos de odio. Además de solidarizarse con el equipo de TV 247, la FENAJ insta a YouTube a suspender la censura, volviendo a habilitar los videos para el acceso público.

La Associação Brasileira de Imprensa (ABI), encabezada por el presidente Octávio Costa, emitió fuertes comunicados contra la censura indirecta ejercida por la plataforma por considerarla una decisión arbitraria y exigió que la empresa revisara la medida.

Quien también expresó su solidaridad fue la ex presidenta Dilma Rousseff. En un hilo publicado en Twitter el mismo 10 de agosto, exigió el respeto a la libertad de acción de Brasil 247 “y de todos los sitios y blogs en las redes sociales, sin vetos, sin censura y sin persecución de carácter político, como está ocurriendo en este momento”. Rui Costa Pimenta, presidente del Partido da Causa Operária (PCO), expresó: “El ataque de YouTube demuestra que la censura electoral está en pleno apogeo”.

La noticia de la eliminación de la serie de videos cobra aún mayor relevancia y preocupación en el contexto electoral. El 2 de octubre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Brasil, con Bolsonaro y Lula como protagonistas, y la eliminación de contenido informativo atenta no solo contra el derecho a la libertad de expresión de quienes ven borrados sus videos sino también contra el derecho a la información de la ciudadanía en su conjunto.

A pesar de que es evidente la importancia que tienen estas elecciones nacionales debido a los dos programas políticos que se enfrentan, es también central el rol que juegan las plataformas de contenidos como moderadores de la información y del discurso que circula a través de sus plazas semi públicas, por lo que significa para el debate público y para el sistema democrático. Consciente de esto, la empresa Meta, por ejemplo, publicó hace unos días un comunicado en el que explica cómo se preparan para estas elecciones.

Allí, explican que invirtieron “en equipos, tecnología y alianzas para ayudar a proteger las próximas elecciones de Brasil” en sus plataformas (Facebook, Instagram y WhatsApp). Además, aseguran que colaboran con autoridades electorales y “trabajan con verificadores de datos independientes para ayudar a las personas a acceder a información confiable y reducir la desinformación”. Por último, dicen que contarán con un Centro de operaciones de elecciones “para identificar posibles amenazas en tiempo real” y acelerar su tiempo de respuesta.

Tanto en los casos que involucran al fenómeno de la desinformación, como en los que se refieren a discursos de odio, como sostiene YouTube para justificar la censura a TV 247, se suelen utilizar sistemas de machine learning (o aprendizaje automático) para detectar los contenidos potencialmente dañinos, como lo explica YouTube en su política sobre discurso de odio.

Sobre esto, algunos aspectos a tener en cuenta.

La moderación de contenidos, en el sentido de su eliminación o bloqueo, representa una amenaza a la libertad de expresión. Pero esto resulta aún más problemático al implementar mecanismos de automatización para detectar “desinformación” y “discurso de odio”. ¿Qué es desinformación y quién lo define?

El “discurso de odio” tiene una definición en la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, donde se prohíbe la expresión de ideas de superioridad o inferioridad de personas, basadas en categorías raciales. Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos prohíbe el discurso de odio basado en circunstancias de nacionalidad, raza o religión, pero califica esta prohibición bajo una prueba de tres requisitos (o tripartita), ya que el discurso debe calificar como apología del odio y constituir incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

Sin embargo, en algunas plataformas se rigen por estándares diferentes y lo que es considerado “discurso de odio” no necesariamente cumple lo dictado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ni pasa la prueba tripartita.


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