Por Santiago Marino
El pasado jueves 30 de noviembre OBSERVACOM junto a la embajada de Canadá en México y el Centro de Cultura Digital, organizaron una mesa de diálogo sobre la norma con la que el país del norte de América avanzó en la regulación de los medios audiovisuales en la convergencia.
La presentación estuvo a cargo de Amy Awad (Directora General de Digital and Creative Marketplace), quien luego respondió preguntas e intercambios con los invitados e invitadas especiales: Aleida Calleja (Directora del Instituto Mexicano de la Radio), José Fernando Parada Rodríguez (Comisionado de contenidos audiovisuales de Comisión de Regulación de Comunicaciones, Ana Bizberge (docente e investigadora argentina por UBA y CONICET), Rodrigo Gómez (Universidad Autónoma Metropolitana) bajo la moderación de Santiago Marino (OBSERVACOM)
Tras las palabras de bienvenida a cargo de Sacha Levasseur-Rivard (Director de México y Asuntos Multilaterales de Global Affairs Canada) y Ernesto Miranda (Delegado Comercial de Industrias Creativas de la Embajada de Canadá en México) Amy Awad expuso de modo detallado sobre la política pública de largo plazo de Canadá en relación a la protección de su sistema de producción de contenidos y medios locales, la diversidad cultural y lingüística y específicamente sobre el proceso de debate que derivó en la aprobación de la “Ley C11”.
La norma es una reforma de la ley de radiodifusión de 1991 y trae consigo la inclusión de las grandes plataformas de internet bajo las mismas obligaciones a las que están sujetas las empresas de radiodifusión tradicional. Además, están sujetas a la vigilancia de la Comisión Canadiense de Radio-Televisión y Telecomunicaciones CRTC. La inclusión de las empresas que operan en Internet exige distinguirlas de las de radiodifusión tradicional y el establecimiento de límites a la propiedad cruzada de este tipo de medios.
Además, extiende obligaciones de contener e integrar a las comunidades que hacen a la nación de Canadá en términos de idioma y diversidades étnicas. Este objetivo podría derivar en la promoción de los contenidos locales dirigidos a las audiencias de ese país. El contenido de la ley está dividido en cuatro partes. La primera introduce nuevas definiciones, obligaciones y excepciones y que reforman la Ley de Radiodifusión. La segunda y tercera incluye modificaciones a otras leyes (Estatus del Artista, Derechos de Autor, Acceso a la información, Accesibilidad, entre otras). La cuarta ofrece mecanismos que guían la transición.
Los desafíos centrales parecen pasar por la convivencia de empresas de distinta lógica, tipo, modelos de negocio cadenas de valor, como así también por la posibilidad de implementar y controlar el cumplimiento de las obligaciones a contribuir económicamente al Fondo de Medios Canadiense y a dar preeminencia a los contenidos canadienses, que deben poder contarse a partir de la definición de incentivos a la producción de programas en internet que representen ideas y valores canadienses y que integren diversidades (de género, religiosa, cultural, política, etaria, lingüística y en atención especialmente a las minorías indígenas y afrodescendientes).