Observacom
Análisis - Global

Desmonopolizar las plataformas de Internet es un eje clave para candidatos demócratas en la campaña presidencial de EEUU

Por Ana Bizberge (*)

Con miras a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre del 2020, los candidatos demócratas ya participan de distintos debates públicos presentando sus propuestas en la búsqueda de consagrarse como el/la candidato/a presidencial del partido.

¿Qué hacer con las grandes plataformas de Internet? es una pregunta que adquirió centralidad en las propuestas de dos de ellos: Elizabeth Warren y Bernie Sanders. Aunque con matices, ambos candidatos demócratas coinciden en la necesidad de separar a los gigantes tecnológicos y que el mejor abordaje para hacerlo es adoptando la perspectiva de defensa de la competencia o de leyes antimonopolio.

“Los gigantes tecnológicos tienen mucho poder, mucho poder sobre nuestra economía, nuestra sociedad y nuestra democracia”, dice Warren. Y plantea la necesidad de romper los “monopolios” para promover la competencia, el surgimiento de pequeños negocios y la innovación.

El discurso de Sander también apunta al gran poder de las empresas. “En la actualidad vemos un gran nivel de concentración corporativa que no se veía desde la Edad de Oro”, indica en su sitio web. Con este punto de partida apunta a “separar las fusiones corruptas y monopolios y, finalmente hacer que las corporaciones paguen lo que les corresponde”. En este sentido, su propuesta focaliza en incrementar los impuestos de las empresas y propone (aunque no lo desarrolla) la participación de los trabajadores en la estructura de propiedad de las grandes compañías, incluidas las gigantes tecnológicas.

LAS PROPUESTAS DE WARREN

La senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, es la más enfática y quien más detalla en su plataforma electoral qué hacer con los gigantes de Internet. Su propuesta se centra en regular a las plataformas como “servicio público” y revertir las fusiones como la de Amazon con Whole Foods y Zappos; Facebook con WhatsApp e Instagram; y Google con Waze, Nest y DoubleClick.

Warren plantea la separación estructural para los grandes intermediarios de Internet (aquellos con ingresos globales anuales de US$ 25 mil millones o más) entre las plataformas entendidas como “carreteras técnicas” y sus “participantes”, de modo que los gigantes tecnológicos no puedan transferir o compartir datos de sus usuarios con terceros.

“Compañías con ingresos globales anuales por US$ 25 mil millones o más que ofrecen al público un mercado en línea, intercambio o una plataforma para conectarse con terceras partes será designada como plataforma de servicio público. Estas compañías no podrán poseer al mismo tiempo la plataforma de servicios y los participantes en esa plataforma. Las plataformas de servicio público deberán cumplir con un estándar de trato justo, razonable y no discriminatorio con los usuarios y no podrán transferir o compartir datos con terceras partes”, sostiene la candidata demócrata como parte de su plataforma electoral.

Las mismas condiciones se aplicarían para las compañías más pequeñas (aquellas con ingresos globales de entre US$ 90 millones y US$ 25 mil millones) pero, a diferencia de las grandes, no se las obligará a la separación estructural.

“Amazon Marketplace, Anuncios de Google y Búsquedas de Google serían plataformas de servicio público bajo esta ley. Entonces Amazon Marketplace y Basics, así como Anuncios de Google y negocios de intercambio estarían separados. Las Búsquedas de Google también tendrían que dividirse”, ejemplifica Warren.

La propuesta incluye multas de hasta el 5% de los ingresos anuales de las plataformas por incumplimiento. Warren indica que tanto los reguladores federales como el Procurador General del Estado o los privados damnificados podrían denunciar a las plataformas ante el organismo de defensa de la competencia.

LAS PROPUESTAS DE SANDERS

Por su parte, Bernie Sanders coincide con Warren sobre la importancia de controlar el poder de las compañías a través del organismo de defensa de la competencia. Pero, a diferencia de ella, su propuesta es un poco más general (referida a las empresas poderosas en distintos sectores, con algunas menciones sobre intermediarios de internet y medios tradicionales) y centrada en la cuestión impositiva y el empoderamiento de la Comisión Federal de Comercio (FTC).

“Bernie cree que necesitamos redescubrir la tradición Americana de controlar el poder de las corporaciones y promover la competencia justa a través de la perspectiva antimonopolio. Él detendrá las fusiones anticompetitivas, romperá los monopolios y oligopolios existentes… hará que las autoridades de aplicación antimonopolio salgan del control del poder judicial capturado y creará mercados que funcionen para todos, no solo para las ricos y bien conectados”, indica en su portal.

Sanders señala la vigencia de los distintos instrumentos existentes para ejercer la política antimonopolio (Ley Sherman, Ley Clayton, Ley de la Comisión Federal de Comercio) y cómo, desde su perspectiva, las decisiones de la Corte Suprema los debilitaron permitiendo que “la economía sea manejada por unas pocas corporaciones”.

Sanders no sólo apunta a los gigantes tecnológicos sino también a las recientes fusiones de grupos tradicionales, tanto de medios como de telecomunicaciones. “Vemos mega-fusiones como la de T-Mobile con Sprint, que representa una gran concentración de poder que va en contra del bien público… La adquisición de 21st Century Fox por parte de Disney ha creado un conglomerado que controla los medios en deportes, cines y televisión”, asegura.

Sobre las empresas de Internet, señala en su plataforma que “estas grandes compañías son capaces de crear leyes que los beneficien, como hemos visto con empresas como Amazon que luchan por no pagar impuestos en las comunidades en las que operan, y al mismo tiempo tampoco pagan impuestos federales”.

Por eso propone elevar los impuestos corporativos del 21% actual al 35%, así como eliminar el uso de paraísos fiscales offshore, aplicando la misma tasa impositiva sobre los ingresos internos y extraterritoriales, así como un límite al crédito fiscal extranjero, entre otras medidas.

En relación al rol de la FTC, la propuesta del candidato es que el organismo revise todas las fusiones y adquisiciones realizadas durante la gestión de Donald Trump, pero también las de los últimos 40 años, con el objetivo de establecer una guía para la aprobación de fusiones, que preste atención entre otras cuestiones, al modo en que las compañías colectan y usan datos de los usuarios.

De acuerdo con Sanders, la FTC debe tener poder para separar a las corporaciones que acumulan poder de mercado dominante, así como capacidad para imponer multas a aquellas compañías que violen los principios establecidos por el organismo, sin que ello conduzca a largas batallas judiciales.

Si bien con matices, como hemos visto hasta aquí, la perspectiva de los dos candidatos demócratas postula resolver el problema del poder de las corporaciones de Internet por la vía de mecanismos de defensa de la competencia.

En este escenario vale la pena retomar algunas recomendaciones del documento de política pública de UNESCO, “La convergencia de medios, telecomunicaciones e internet en la perspectiva de la competencia: hacia un enfoque multicomprensivo”, elaborado por los investigadores argentinos Martín Becerra y Guillermo Mastrini.

Allí se destaca que los organismos de competencia deben superar la mirada economicista y abrazar principios de derechos de acceso a la cultura, libertad de expresión y pluralismo, así como combinar la perspectiva antitrust con conocimiento específico sectorial y recuperar el análisis y actuaciones ex ante, entre otros aspectos.

Estos puntos son importantes ya que el abordaje de nuevos actores en el entorno de Internet no sólo involucra aspectos económicos, sino que estos intermediarios se han convertido en una nueva plaza pública, un ámbito por donde circulan discursos, así como donde se producen, circulan y consumen bienes y servicios culturales.

En este sentido, el abordaje es complejo y requiere un tratamiento diferenciado en la medida en que se pone en juego la dimensión simbólica y cultural, y no es lo mismo cuando se trata de una plataforma de comercio electrónico que una red social o un proveedor de servicios audiovisuales. Por eso, como postulan Mastrini y Becerra, resulta necesario, repensar la noción de mercado relevante y la distinción entre tipo de empresas que contemplen las dinámicas de los distintos sectores en los que actúan.

(*) Editora de contenidos de OBSERVACOM.

 

ENLACES RELACIONADOS:

Los organismos de competencia deben superar mirada economicista y abrazar principios de derechos de acceso a la cultura, libertad de expresión y pluralismo

Edison Lanza: “hiperconcentradas” compañías de Internet son “gatekeepers del debate público” que deben adoptar estándares de DDHH

Aportes para una regulación democrática de las grandes plataformas que garantice la libertad de expresión en Internet

 

Imagen destacada: «Netroots Nation – New Orleans, LA» por ElizabethForMA con licencia CC BY 2.0

... (en este espacio hay varias líneas de código de programación personalizado)